Puede que solo sea finales de agosto, pero en Australia y Nueva Zelanda ya parece que el verano ha llegado antes de lo esperado. Las mañanas cálidas, las tardes largas y ese inconfundible olor a hierba recién cortada dejan algo muy claro: ha llegado la hora del golf.
Para los golfistas, esta es la mejor época del año. El sol se queda más tiempo, los greens son más rápidos y cada fin de semana parece la excusa perfecta para coger los palos y salir a jugar 18 hoyos. Después de meses de temperaturas más frescas y días más cortos, este anticipo del verano nos recuerda por qué nos encanta este deporte.
No hay nada como estar en el primer tee con los amigos, con una bebida fría esperándote en la bolsa y sabiendo que tienes toda la tarde por delante. A principios de verano, el golf es mucho más que un deporte: es una forma de disfrutar del aire libre, compartir con amigos y relajarse mientras se persigue el golpe perfecto.
Así que, ya sea que estés perfeccionando tu swing, reservando una salida temprano por la mañana o simplemente planeando una ronda informal de nueve hoyos después del trabajo, esta es la temporada para volver a entrar en ritmo. La llegada anticipada del verano es la señal que todos esperábamos: ha llegado la hora de jugar más golf.